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Vestirse también es una forma de cuidarse

Hay días en los que una taza caliente, una canción suave o un sweter mullido dicen más que cualquier palabra.

Días en los que salir no es un plan, sino un acto de presencia tranquila.

Y ahí, justo ahí, entendimos algo: vestirse también es una forma de cuidarse.


No hablamos de tendencias. Hablamos de elecciones.

De abrir el placard y encontrar prendas que abrigan más allá del frío.

De sentir en la piel algo hecho con calma, con manos reales, con amor.


En Scheff creemos en eso.

En lo simple.

En lo suave.

En lo que acompaña sin gritar.


Una polera de lanilla recta, que no ajusta ni exige.

Un pantalón liviano que se mueve con vos.

Un sweter que no necesita presentación, solo estar.

Colores que no cansan. Texturas que invitan.


No es solo ropa. Es pausa.

Es amabilidad para con una misma.

Una forma sutil de decir: estoy acá, y merezco sentirme bien.


Porque en el fondo, no nos vestimos solo para salir…

nos vestimos para volver a nosotras.


¿Qué prenda te hace sentir más vos cuando la usás?



 
 
 

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